LA PRUEBAS NACIONALES NO DEBEN ELIMINARSE
La mayor parte de la investigación educativa de estos tiempos evidencia
que la evaluación es un componente fundamental de los sistemas educativos
eficientes, para lograr la correcta medición del aprendizaje, la retroalimentación
para mejorar, la motivación y el compromiso, la orientación curricular, la
responsabilidad, la rendición de cuentas y el desarrollo profesional.
Es por esto que, en nuestra opinión, las Pruebas Nacionales no
deben ser eliminadas, ya que estas son un indicador importante
de la calidad general que produce el Sistema Educativo
dominicano. Los resultados de las pruebas revelan el nivel de desempeño
que realmente alcanzan nuestros estudiantes y nuestro sistema educativo
nacional, en base a las expectativas de nuestro diseño curricular. En tal
sentido, las pruebas tienen una connotación diagnóstica y de rendición de
cuentas.
En nuestra opinión, el
verdadero problema con las Pruebas Nacionales es que las autoridades educativas
nunca han sido capaces de convertir los hallazgos de las
mismas (El Diagnóstico), en las transformaciones educativas necesarias, que se
hacen evidentes en el sistema educativo dominicano. En tal sentido, lo que
el Ministerio de Educación nunca ha podido hacer es usar los
resultados de las pruebas nacionales reflexivamente, para generar
las estrategias, las políticas educativas, los cambios y
los programas que permitan mejorar el
desempeño general de nuestra educación pública. Por
lo tanto, el problema no está en sí en las pruebas, ya que todos los
sistemas educativos realizan evaluaciones de esta naturaleza, sino, en la
incapacidad de las autoridades educativas de usar sus resultados efectivamente,
ya sea, para mejorar las mismas pruebas, como para mejorar el sistema
educativo, en general.
El hecho de que, durante toda la pasada
década, la calificación promedio de los estudiantes del sector público no haya
alcanzado los 58 puntos, evidencia que las autoridades
han hecho caso omiso a sus resultados y no
se han tomado las medidas necesarias para mejorar los resultados de
aprendizaje de los estudiantes. De hecho, no se evidencia una
correlación entre los resultados de una década de Pruebas Nacionales
y las Prioridades y los Planes Estratégicos del Ministerio de Educación.
Esto, también, se evidencia en el hecho de que el sistema educativo
dominicano continúa, hoy, arrastrando las mismas deficiencias de hace una
década, en áreas como: condiciones de infraestructura escolar,
alimentación escolar, cobertura, diseño curricular, medios y recursos para el
aprendizaje, capacitación docente, políticas educativas, supervisión y control
de la calidad, desarrollo institucional, innovación e investigación.
En conclusión, más que eliminar o
cambiar las pruebas, lo que se requiere es una gestión más efectiva
del sistema educativo dominicano, que esté dispuesta a reflexionar y
a actuar basada en las evidencias, en el meta-análisis de los
resultados educativos y en la investigación educativa, si se aspira a lograr
los resultados de aprendizaje, que intentan medir las Pruebas Nacionales. ¡La fiebre
no está en la sábana!

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