El éxito de una fusión ministerial se mide en
función de los resultados, la calidad del servicio público y la capacidad de
respuesta a las demandas ciudadanas. Sin embargo, al momento de hacer pública la propuesta
de fusión del MINERD y el MESCYT, las autoridades han sido incapaz de presentar
argumentos que demuestren cómo lograrían mejores resultados. En tal sentido, si las autoridades
desean en verdad mejorar la educación dominicana, primero, deben demostrar a la
ciudadanía y a los actores sustantivos de la educación, cómo esta fusión
generaría una
integración adecuada de funciones, sistemas y procesos, garantizando que la
nueva entidad sea capaz de cumplir sus objetivos, con una estructura más
simplificada y efectiva. Sin embargo,
en estos momentos, es muy obvio que esta medida se está proponiendo,
contando con información muy limitada, lo cual casi siempre es el origen de
decisiones erradas.
DESCRÉDITO
INSTITUCIONAL
La imitación no es una buena justificación. El hecho de que
el modelo de dos ministerios en uno exista en muchos países no es una
justificación válida, para que se adopte lo mismo en la República Dominicana. Lo
que se evidencia internacionalmente es que los Ministerios de Educación de cada
país se adaptan al contexto y a las necesidades específicas de su realidad
local. En tal
sentido, para llevar a cabo una fusión como la propuesta por el Gobierno
Dominicano es imprescindible que las autoridades hayan discutido, evaluado y
validado como factibles, junto a los actores sustantivos de ambos niveles educativos,
factores internos como la cultura organizacional y las competencias de cada
ministerio, al igual que factores externos, como las políticas educativas, las
implicaciones económicas y el impacto social que esta fusión generaría. Nada
de esto se ha realizado. De hecho, la mayor debilidad que enfrentan las autoridades,
al intentar fusionar estos dos Ministerios, es la crisis de institucionalidad,
confianza y credibilidad que se evidencia, revelada por la falta de transparencia,
la falta de consenso, la falta de un marco conceptual, investigación educativa,
estudios y análisis de factibilidad, que sustenten esta propuesta de fusión.
Obviamente, se trata una decisión poco transparente, que la ha tomado un grupo
selecto, influenciado por grupos de intereses de la educación superior, ONGs
empresariales y asesores intelectuales, que no tienen ninguna vinculación
directa, ni representan a los dos actores sustantivos de la educación
dominicana, que son los Estudiantes y los Docentes.
AUSENCIA
DE UN MARCO CONCEPTUAL VALIDADO Y PROBADO
La promesa de que, a través de la fusión MINERD-MESYCT,
se optimizarían los recursos y la eficiencia en el gasto educativo carece de
evidencias y de un marco referencial validado. Las autoridades, tampoco, han
demostrado cómo harían una utilización más eficiente de los recursos humanos,
financieros, materiales y eliminarían la supuesta duplicidad de funciones, a través
de la fusión de ambos Ministerios. En términos de gastos hay poco espacio
para reducciones, ya que más del 91% del presupuesto del MESCYT se dedica a
financiar a las Universidades. El 77% del presupuesto del MESCYT se dedica a financiar
a la UASD, el ITSC, el ITLA y la Comisión Internacional en Ciencia y Tecnología.
Mientras que el 10% se dedica a las becas y un 4% a financiar a otras instituciones
de educación superior. ¿Eliminará el gobierno los subsidios del MESCYT a
las instituciones de educación superior que no son del sector público, a pesar de
que éstas están contempladas en la Ley de Educación Superior?
SE ESTÁ DANDO UN PASO ATRÁS, VOLVIENDO A
LA CENTRALIZACIÓN DEL ESTADO
Basados en las argumentaciones presentadas por las autoridades, para intentar justificar la fusión MINERD-MESCYT,
es muy obvio que estas se basan en la teoría de la burocracia institucional. Sin
embargo, las organizaciones jerárquicas modernas se basan en otras teorías de gestión
del Estado, como la Teoría de la Contingencia, la cual sostiene que para
optimizar a una entidad estatal, esta debe depender del entorno, los recursos y
las necesidades específicas de la institución. En tal sentido, esta teoría
justifica que la estructura de las instituciones estatales debe ser flexible
y adaptable a las condiciones sociales, políticas y económicas del país, no a referencias
operativas internacionales. Lo que proponen las autoridades con esta fusión
es centralizar aún más el Estado, concentrando las decisiones educativas escolares
y universitarias en la cúspide de una jerarquía. Esto puede llevar a la
falta de participación de los actores sustantivos, en los procesos de toma de
decisiones, lo que genera desmotivación y falta de iniciativa. Además, puede
facilitar el abuso de poder por parte de quienes están en los niveles
superiores de la estructura que proponen las autoridades. De igual forma, la centralización
propuesta por la fusión puede crear aún más desconexión entre los niveles
superiores e inferiores. Los altos directivos pueden perder el contacto con las
realidades diarias de los actores de base, lo que dificulta una toma de
decisiones efectiva, basada en la realidad operativa de la educación dominicana,
sobre todo, ante el hecho de que las estructuras de educación superior y
escolar son totalmente distintas.
El 4% para la educación está contemplado
en el Articulo 179, de la Ley General de Educación 66-97. Los efectos de esta Ley
sólo conciernen a la educación preuniversitaria. A partir de la promulgación de
esta Ley, la Secretaria de Estado de Educación, Bellas Artes y Cultos pasó a denominarse
Secretaria de Estado de Educación y Cultura, cuyas atribuciones y jurisdicción
sólo concernían a la regulación de la educación escolar. Quienes, ahora,
intentan alegar que el 4% concierne al financiamiento de toda la educación dominicana
intentan ocultar el hecho de que, cuando se aprobó la Ley 66-97, ya existía el
Consejo Nacional de Educación Superior, el cual fue creado, primero, a través
del Decreto 1255-83 y luego fue ampliado, mediante el Decreto Núm. 259-96, como órgano
rector del Sistema de Educación Superior del país, con independencia operativa
y presupuestaria. Más tarde, el 24 de julio el 2001, el Congreso Nacional
aprobó la Ley Núm. 139-01, promulgada el 13 de agosto de 2001, para la Secretaría de Educación
Superior, Ciencia y Tecnología, la cual, también, tiene su propia asignación
presupuestaria detallada, asignada y regulada mediante esta ley. O sea, que desde
1997, el 4% para la educación sólo ha correspondido al MINERD y nunca ha sido
usado por el MESCYT.
En conclusión, es muy obvio que la propuesta
de fusión del MESCYT y el MINERD sólo constituye un intento de asalto a los
fondos del 4% para la educación escolar, que no garantiza el fortalecimiento
de la calidad educativa, que no genera una mejora en la calidad del gasto del
Estado y que, más que fortalecer el sistema educativo, lo que provocaría sería un
mayor deterioro de la educación dominicana, centralizando lo que es el derecho a
la educación escolar, en una estructura aún más burocratizada, sin fundamentos,
ni garantías de calidad. NO A LA FUSIÓN MINERD-MESCYT.
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