Revictimización: El tratamiento mediático irresponsable del abuso hacia niños, niñas y adolescentes
En estos tiempos, los/las docentes somos los que más tiempo y atención dedicamos a la formación, el cuido y la atención a niños, niñas y adolescentes. La clase docente es la que más vela y trabaja, día a día, para garantizar la integridad física y mental de los más de 2 millones de niños y niñas que asisten a las escuelas públicas dominicanas. Por esto, cuando escuchamos sobre cualquier denuncia de violación sexual contra una niña, perpetuada por algún miembro de un Centro Educativo, nuestro instinto inmediato es hacia el repudio, la condena y la demanda de justicia. De hecho, los informes y las estadísticas de la Procuraduría General de la República resaltan el buen trabajo que hacen los centros educativos, al ser usualmente unos de los primeros en alertar sobre abusos a niños, niñas y adolescentes ante las autoridades. El tema del abuso infantil en la República Dominicana está ampliamente documentado y al revisar las estadísticas de la Procuraduría General de la República se evidencia que, de los casos de violación sexual e incesto, menos del 01% corresponde a maestros. Al estudiar las sentencias judiciales sobre violaciones sexuales a menores e incesto se revela que el mayor vínculo del victimario con la víctima es con sus Padres y Parientes, con un 42% de las sentencias emitidas contra estos (el 59% de las violaciones se dan en el hogar de la víctima); el 32% de las violaciones las perpetúan miembros de la comunidad; un 25% es llevada a cabo por desconocidos, mientras que un 01% han sido cometidas por Curas, Pastores y Docentes.
Tratamiento mediático irresponsable del abuso hacia niños, niñas y adolescentes
En función de la
preocupación que nos ocupa, dada la cobertura mediática a una denuncia de abuso
a una menor de edad, por parte de un docente, en una escuela pública, en un
batey de San Pedro de Macorís, pienso que es importante resaltar lo que,
personalmente, considero como un tratamiento mediático irresponsable, por parte
de las autoridades del Ministerio de Educación y algunos medios de
comunicación, quienes se han olvidado del efecto que esto ha tenido en la
estabilidad emocional de la víctima, se han olvidado de sus derechos y de la
forma en que este tipo de exposición puede agravar su ya preocupante desgracia
y su futuro, en su comunidad, al igual que la de su familia. Ya que no se puede
cambiar el pasado y sólo podemos incidir en el futuro, me gustaría hacer
algunas recomendaciones a las autoridades y a los medios, para el manejo de
este tipo desgracia, en el ánimo de preservar los derechos de las víctimas y
ayudarles a sobrevivir su desgracia de forma apropiada y responsable. Les presento
una serie de recomendaciones:
1. Inicialmente,
ante un rumor o denuncia de este tipo, se debe realizar una investigación
que provea datos incontrovertibles, antes que una mediatización sensacionalista
y espectacularizante, como, lamentablemente, se ha hecho en este caso. De
hecho, el principal acusado del abuso ha desaparecido, precisamente, porque, se
le alertó en los medios y las redes sociales sobre la denuncia, en lugar de
manejarlo institucionalmente, primero, para poder interpelarlo apropiadamente.
Con esto, lo que se logra es interferir en las investigaciones y los aprestos
judiciales y ministeriales, que requieren casos como estos, sólo para complacer
el morbo mediático.
2. No
difundir información que permita identificar a las víctimas dado que la
exposición compromete sus derechos. La divulgación de esta información
puede provocar la revictimización de quien padeció los hechos y puede exponer a
la víctima a situaciones de estigmatización y discriminación, tan terribles
como su experiencia anterior. Lamentablemente, en este caso, toda la comunidad
del Centro Educativo, del Batey y de la Provincia en donde reside la victima ha
sido bombardeada con diferentes versiones de esta denuncia, mucho antes de
apoderar a la procuraduría especializada en estos casos y antes de interpelar a
los miembros del Centro Educativo y al supuesto victimario. De esta forma, se
re-victimiza a la niña, de quien se aprovechan para hacer de ella un objeto del
morbo mediático, acosándola, ahora, con todo tipo de especulación
con relación a su persona y a su familia. De igual forma se
victimiza a todos los miembros del centro educativo y sus familias.
4. Se recuerda la necesidad imperiosa
de respetar la vida privada de las
personas, en particular niños, niñas y adolescentes. Por ello se recomienda
no exhibir información, fotos o datos personales que correspondan a la esfera
de privacidad o intimidad, ni detalles escabrosos de sucesos que hubieran
involucrado a niños, niñas y adolescentes, o que puedan afectar su dignidad u
honor o el desarrollo normal de su vida futura o provocar un mayor sufrimiento.
5. Realizar abordajes respetuosos de la situación que atraviesan víctimas
y familiares. Para ello es importante:
–
No exponer a cámara o entrevistar a personas en estado de conmoción o cualquier
otro estado emocional derivado del hecho que motiva la denuncia. Esto ha sido
violado ampliamente en este caso, sin tomar en cuenta las características de la
comunidad en la que se ha dado este caso.
–
Procurar no centrar la comunicación del hecho en la descripción por-menorizada
y repetitiva de lo escabroso-dramático, ya que este tipo de narrativas devienen
en una revictimización de las personas afectadas. Lamentablemente, en este
caso, en los medios de comunicación se
han dramatizado una serie de conjeturas sobre la relación víctima-victimario
que sólo contribuyen a traumatizar más a la víctima y a su familia.
6. Procurar un abordaje riguroso, no basado en conjeturas o supuestos,
sino en fuentes pertinentes y especializadas. Esta ha sido una de las
mayores violaciones en este caso, ya que no fue hasta el viernes 22 de
noviembre, cuando la procuraduría especializada pudo recibir a los miembros del
equipo de gestión del centro educativo involucrado y escuchar su versión de los
hechos. En efecto, ni el Distrito Educativo, ni la Regional Educativa correspondientes
se reunieron con el equipo de gestión de la escuela, antes de emitir juicios y
tomar medidas, sino, que dieron declaraciones públicas y procedieron a hacer
acusaciones y denuncias, basados en la denuncia de la parte afectada, el rumor
público y en supuestos no confirmados, antes de confrontar al equipo de la
escuela y al supuesto victimario, sin respetar la reserva de información
procesal de que pudieran disponer las autoridades judiciales.
7. Procurar que los y las profesionales especializados
consultados para tratar casos de violencia sexual garanticen el respeto de los
derechos de niños o niñas víctimas.
Estas
recomendaciones emanan de los preceptos de la Convención sobre los Derechos del
Niño, los Principios de la Ley 107-13
sobre los Derechos de la Personas anta la Administración Pública; la Ley
136-03 del Código de Protección y los Derechos Fundamentales de las Niñas, los Niños
y Adolescentes; el Derecho al Interés Superior; el Derecho a la Dignidad y a la
Integridad Personal; el Derecho a la Vida Privada e Intimidad familiar y el Derecho
a Opinar y Ser Oído. Esta recomendación alude a niñas, niños y adolescentes,
como protagonistas de los casos de este tipo, al igual que en calidad de
audiencias de los servicios de comunicación audiovisual.

¡Excelente aporte! Todo eso pensaba y analizaba cunado vi la entrevista realizada a los padres de la niña de este caso. Basta ya al morbo desconsiderado y a esa prensa sensacionalista que tanto daño causa y más en casos de esta índole.
ReplyDelete*cuando
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