MANIPULACIÓN DE LA PERCEPCIÓN CIUDADANA SOBRE LA CALIDAD DE LA EDUCACIÓN
Los hallazgos de la Encuesta
Gallup publicados recientemente en la prensa sólo revelan el nivel de indefensión
inducida en que vive la población más desposeída de nuestro país, quienes envían
a sus hijos a la escuela pública.
Es importante recordar que la
percepción es solo el primer nivel del sistema cognitivo humano porque es el punto de
entrada de la información, pero esta información debe pasar luego por procesos
de interpretación, análisis y juicio que forman nuestra comprensión final de la
realidad. La percepción ciudadana sobre la educación no puede asumirse como una
verdad absoluta porque está influenciada por limitaciones sensoriales, sesgos
cognitivos, atención selectiva y variabilidad individual. Para alcanzar una
comprensión más precisa y objetiva de la realidad, es necesario complementar la
percepción con razonamiento crítico, análisis de evidencia y verificación. Por
lo tanto, desde una perspectiva técnica y científica, la validez de la percepción
ciudadana sobre la educación realizada por la Encuesta Gallup es inconsistente,
por las siguientes razones:
- Falta de rigor metodológico en la encuesta: La encuesta presentada no aclara cómo se definieron términos clave como "escuela" y "educación". La ambigüedad en la interpretación de estos términos por parte de los encuestados puede influir en los resultados, ya que la población podría estar evaluando aspectos tangibles y no necesariamente la calidad pedagógica del sistema. Para que una encuesta sea válida en este contexto, debería diferenciar explícitamente entre los componentes de la educación (infraestructura, calidad de enseñanza, resultados de aprendizaje, etc.) y cómo estos impactan la percepción de los ciudadanos.
- Percepción vs. resultados medibles: La percepción positiva de la población puede no correlacionarse con los resultados reales en términos de calidad educativa. A nivel global, se utilizan indicadores como los resultados de desempeño en competencias específicas y a nivel local los Artículos 58 y 59 de la Ley General de Educación definen 13 factores ligados a la calidad de la educación, que no fueron tomados en cuenta en la encuesta Gallup. La encuesta Gallup no considera estos factores críticos, lo que limita su utilidad para evaluar la calidad de los aprendizajes y el rendimiento académico. Los factores que la población valora, como la infraestructura, el acceso a la educación y los programas de alimentación escolar actualmente se encuentran en crisis y, aunque podrían mejorar la experiencia de los estudiantes, en estos momentos estos no reflejan mejoras en los aprendizajes.
- Distorsión de la realidad educativa: La
encuesta Gallup lo que refleja es una visión más pragmática de los
ciudadanos sobre aspectos concretos como el acceso, la seguridad y los
servicios complementarios (alimentación, transporte, jornada extendida), los
cuales actualmente están en crisis y no son indicadores directos de la
calidad educativa. Si bien son importantes, no pueden ser usados como
sustitutos de una evaluación basada en criterios académicos como el
desempeño en competencias cognitivas, la implementación de políticas socioeducativas
o la eficiencia del currículo.
- Impacto de mejoras inmediatas y no académicas:
Aunque la disponibilidad de comida escolar o la jornada extendida influyen
en la percepción positiva de la educación, su impacto en la calidad de los
aprendizajes no está suficientemente medido ni probado en la Encuesta
Gallup. La inclusión de estos elementos puede generar una percepción de
mejora, pero no necesariamente implica que la calidad educativa haya
mejorado, ya que se basan en factores externos al proceso de
enseñanza-aprendizaje.
- Necesidad de estudios cualitativos: Los estudios cualitativos para comprender
mejor la percepción ciudadana sobre la educación deben ser parte de un
enfoque integral que también considere indicadores técnicos, como los
resultados de pruebas académicas, el impacto de políticas socioeducativas
desarrolladas, la preparación docente y la adecuación del currículo a las
demandas del mercado laboral. De no ser así, los estudios cualitativos
corren el riesgo de interpretar de manera sesgada la percepción pública,
sin considerar las complejidades inherentes a la calidad educativa.
En conclusión, la percepción
ciudadana, aunque valiosa para comprender ciertos aspectos de la
experiencia educativa, no puede ser utilizada como un indicador robusto de
la calidad educativa en términos científicos y técnicos. Las encuestas de
opinión carecen de la profundidad necesaria para evaluar correctamente la
calidad del sistema educativo, que requiere métodos más rigurosos y enfocados
en los resultados de aprendizaje y otros indicadores clave del proceso
educativo.

Excelente, yo agregaría algunos puntos más como la inconsistencia entre la perspectiva de Gallup y el currículo y el modelo educativo.
ReplyDelete👍🏻
DeleteMuy precisos cuestionamientos a esta encuesta, pues, tienen muchos sesgos en la aplicación y no midió la población que realmente tiene que ver con la educación, por lo que sólo fue una propaganda política más.
ReplyDelete👍🏻
Delete