EL CRIMEN DE DEJAR A MÁS DE MEDIO MILLÓN DE NIÑOS FUERA DE LA ESCUELA VISTO DESDE EL ENFOQUE BRONFENBRENNER
A pesar de los esfuerzos de las autoridades por minimizar la gravedad de la crisis educativa que atraviesa la República Dominicana, la realidad evidencia otra cosa. A pocas semanas del inicio del ciclo escolar 2025-2026, el Estudio Situación de la Primera Infancia en la República Dominicana, publicado por la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE) en mayo de 2025, revela cifras alarmantes: más de medio millón de niños en edad escolar permanecen fuera de las escuelas públicas, en su mayoría por motivos estructurales que impiden su acceso. Estas cifras desgarradoras no pueden ser ignoradas y exigen una reflexión profunda sobre el estado de la educación en el país.
Este reciente estudio
revela una alarmante realidad: de un total de 1,063,369 niños de entre 1 y 5
años en la República Dominicana, apenas 360,749 tienen acceso a la educación
escolar, lo que representa aproximadamente el 34% de la población infantil en
ese rango de edad. Esto significa que
más de 702,620 niños permanecen fuera del sistema escolar, privándolos de su
derecho constitucional a la educación. A pesar de que el Diseño Curricular
del Nivel Inicial, establecido desde 2014, garantiza que todos los niños en esa
etapa tengan acceso a grados como Maternal, Infantes, Párvulos, Pre-Primario,
Kínder y Pre-Primario, la realidad muestra una brecha profunda que evidencia
una urgente necesidad de abordar la problemática de la cobertura educativa en
el país.
Desde la perspectiva del
modelo ecológico de Bronfenbrenner, podemos entender las razones por las cuales
los niños y niñas en la primera infancia en la República Dominicana se quedan
fuera de la escuela, principalmente por
factores estructurales y no culturales, como se podría pensar inicialmente.
A continuación, les explico esta problemática utilizando cada uno de los
niveles del Enfoque Ecológico de Bronfenbrenner:
El microsistema, que
incluye la familia y el entorno inmediato del niño, tiene un impacto directo en
la decisión de inscribir a los niños en la escuela. En las familias rurales,
las percepciones sobre la utilidad de la educación inicial y los riesgos
asociados a la escolarización temprana influyen en la baja inscripción. Sin
embargo, esta decisión no se basa en elementos culturales arraigados, sino en
la falta de información, apoyo y recursos por parte del estado dominicano, en
particular, de las autoridades educativas, para facilitar la participación en la
educación. La falta de políticas socioeducativas,
de estímulos, de oferta de escolar y de apoyo en el hogar, en conjunto con las
barreras económicas, limita la demanda y oferta de educación en estas edades.
Las
políticas socioeducativas que se requieren para promover las interacciones
entre las familias y las instituciones son insuficientes.
La poca comunicación y colaboración entre estos niveles refuerza la falta de
conocimiento sobre la importancia de la educación inicial y dificulta la
incorporación de los niños. Esto refleja no una resistencia cultural, sino una brecha en la articulación y apoyo gubernamental
que podría mejorar la participación temprana.
El Exosistema
El exosistema, que
incluye la infraestructura y recursos disponibles, es un factor clave en las
desigualdades territoriales. La escasa
presencia de escuelas cercanas en zonas rurales, la falta de transporte escolar
y la insuficiencia de recursos públicos limitan el acceso físico y económico a
la educación inicial. La ausencia de políticas públicas efectivas y de
inversión en estas áreas refuerza esta brecha, sin que ello sea resultado de una resistencia cultural, sino de una
falta de oferta estructural.
Las políticas nacionales
y las normas culturales desempeñan un papel en la priorización de recursos. La
historia de priorización de las zonas urbanas y el sesgo estructural en la
distribución de recursos reflejan un problema de desigualdad institucional, no
simplemente de valores culturales. La
baja inversión en infraestructura en zonas rurales y la percepción de bajo
valor del nivel preprimario son decisiones políticas y estructurales, no
culturales.
Las desigualdades se han
perpetuado a lo largo del tiempo, formando
un ciclo de exclusión que afecta particularmente a las comunidades rurales.
Este mantenimiento de desigualdades refleja un patrón estructural en las políticas y en la distribución de
recursos, más que una resistencia cultural a la educación temprana.
Conclusión
Desde el enfoque
ecológico de Bronfenbrenner, la baja cobertura en la educación en la primera
infancia en República Dominicana no puede justificarse simplemente por factores
culturales. En cambio, los datos oficiales muestran que las barreras
estructurales —como la falta de
infraestructura educativa, la insuficiente oferta de plazas en las escuelas
públicas, y las políticas públicas que priorizan áreas urbanas— son los
principales responsables. Estas
condiciones limitan la disponibilidad y accesibilidad de la educación en el
Nivel Inicial, perpetuando desigualdades territoriales y sociales, y explicando científicamente por qué el
fracaso del Estado dominicano en garantizar la
cobertura que se requiere en la primera infancia es la causa principal,
más que aspectos culturales.


Es un abuso lo que tienen en Dominicana. , mientras otros se lucran diciendo que todo está bien
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