EL PELIGRO DEL CAUDILLISMO EDUCATIVO QUE PROPONE LA FUSIÓN MINERD-MESCYT
Desde el Colectivo Ciudadano por la Calidad Educativa deseamos alertar a
todo el pueblo dominicano sobre el hecho de que uno de los mayores retrocesos y peligros que implicaría la aprobación de la
ley que intenta fusionar el Ministerio de Educación y el Ministerio de
Educación Superior se encuentra en los Artículos 16 al 21 de esta propuesta,
que proponen eliminar al Consejo Nacional de Educación y de Educación Superior, los cuales, según las
leyes vigentes, son de naturaleza deliberativa y regulativa y reemplazarlos por
un consejo consultivo, sin ninguna potestad de
decisión, dándole únicamente a la figura del Ministro de Educación todo
el poder de decisión sobre la formulación, evaluación y seguimiento a las políticas públicas y los fondos públicos
para el sector educativo.
La osadía de eliminar la pluralidad y legitimidad técnica que requiere la
educación
Con la creación de un consejo
centralizado, que se limita a ser simplemente consultivo, se concentraría las
decisiones en una sola persona, reduciendo la diversidad de perspectivas
técnicas (docentes, investigadores, directores, estudiantes, padres,
comunidades) y el rigor científico y democrático que requiere el derecho
constitucional a la educación. Esto debilita la credibilidad y legitimidad de
las políticas y puede generar resistencias y menor adherencia a las
regulaciones. Un buen ejemplo de la carencia de legitimidad técnica que
se generaría lo tenemos justamente en este momento, ya que el actual Ministro
de Educación sólo cuenta con 9 meses de experiencia en el área educativa; no
tiene formación, ni experiencia empírica en el área de la educación; nunca
antes había ejercido una función pública en el área educativa y no es
especialista en ninguna de las ramas de
la educación. Aun así, lo que propone la fusión del MINERD y el MESCYT es
concentrar todo el poder sobre el destino de la educación de millones de
ciudadanos en la figura del Ministro.
El peligro de la instrumentalización política y captura regulatoria
Al concentrar la fase regulativa
y decisional en la figura del Ministro, se incrementa el riesgo de que las
decisiones se orienten por saldos políticos, coyunturas electorales o intereses
sectoriales cortoplacistas, en detrimento de planificaciones a mediano y largo
plazo basadas en evidencia y en detrimento del derecho constitucional a la educación.
La experiencia nos ha demostrado que ya varios exministros han intentado
utilizar al Ministerio de Educación para impulsar sus aspiraciones
presidenciales y agendas políticas personales. Al otorgar a la figura del
Ministro todo el poder decisional sobre el manejo de los fondos y políticas educativas,
nada le impediría hacer del derecho a la educación pública otro SENASA.
El peligro de la falta de contrapesos y mecanismos de rendición de cuentas
Al eliminar el carácter
deliberativo y regulador del Consejo Nacional de Educación, se eliminan también
los contrapesos institucionales que vigilan la calidad, la equidad y la
compatibilidad de normas con las necesidades locales. Su eliminación reduce
canales formales de denuncia, revisión y corrección de políticas que afecten a
poblaciones vulnerables (estudiantes con discapacidad, zonas rurales, minorías,
etc.).
El riesgo para la calidad y la equidad educativa
La centralización de las
decisiones educativas en la figura del Ministro de Educación, elimina la
definición y revisión colegiada de estándares, la evaluación participativa y
los mecanismos de monitoreo de resultados, poniendo en grave riesgo la calidad
y la equidad del sistema educativo dominicano. Sin estándares consensuados y evaluaciones
técnicas entre docentes, investigadores, directivos y comunidades, las
políticas quedan desalineadas de las necesidades reales de las escuelas y de
las regiones, reduciendo la claridad pedagógica y la coherencia curricular.
Además, la ausencia de participación de actores relevantes y de sistemas de
rendición de cuentas facilita la adopción de enfoques unilaterales, incrementa
la probabilidad de sesgos y errores de implementación, y dificulta la detección
temprana de brechas de aprendizaje o inequidades, socavando la calidad
educativa y ampliando las desigualdades, en tanto no existan contrapesos,
supervisión externa y procesos de mejora continua basados en evidencia.
Debilitamiento de la gobernanza de la educación superior y escolar
La centralización de las
decisiones educativas en la figura del Ministro de Educación, reduciendo a un
único órgano rector la gobernanza de la educación superior y escolar, debilitaría
la gobernanza del sistema educativo, al eliminar contrapesos, diversidad de
perspectivas y mecanismos de rendición de cuentas. Esta concentración amenaza
la autonomía académica al pasar de un marco colegiado y participativo a una
autoridad central que impone criterios homogéneos, limitando la libertad
curricular, la pertinencia disciplinar y la innovación institucional.
En conclusión, eliminar los consejos nacionales de educación escolar y educación superior y, en su lugar, instaurar un consejo consultivo que centraliza la decisión en el Ministro de Educación representa un riesgo sustantivo para la calidad, equidad y sostenibilidad del sistema educativo dominicano. La concentración de poder, la debilidad de legitimidad técnica y la ausencia de contrapesos robustos pueden conducir a políticas menos informadas, menos adaptadas a contextos reales y menos sostenibles a largo plazo. Convertir al Ministro en la figura central de decisión reduce el espectro de información y la diversidad de juicios técnicos necesarios para políticas inclusivas, especialmente en áreas complejas como currículo, evaluación, investigación educativa, formación docente y democratización del acceso. La complejidad del sistema educativo requiere conocimiento pedagógico, capacidad de gestión basada en datos y comprensión de la dinámica institucional. La ausencia de un cuerpo deliberativo regulatorio resistente a vaivenes políticos debilita la continuidad de reformas necesarias para mejorar tasas de cobertura, calidad y equidad educativa. Esto es precisamente lo que la evidencia empírica nos ha demostrado. Un consejo con composición técnica, deliberativa y normativa es indispensable para la educación dominicana, en contraste al modelo centralizado que prioriza uniformidad a expensas de la pertinencia, la democracia y el rigor científico que requiere la practica educativa. La propuesta de fusión del MINERD y el MESCYT es un peligro que no solo atenta contra el derecho constitucional a la educación, sino, contra la democracia.

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