¿EVALUAR PARA MEJORAR O PARA FALLAR? La crisis de gestión que está detrás del fracaso educativo en República Dominicana
La calidad del desempeño docente depende
estrechamente de la calidad de los funcionarios que los dirigen. Esta relación se
vuelve especialmente relevante en el contexto actual, dado que los bajos resultados
del sistema educativo dominicano evidencian el impacto de la actual y previas
gestiones del Ministerio de Educación, sobre la educación pública. En efecto,
el Anuario de Estadísticas Educativas del propio Ministerio indica que, pese a
más de una década de inversión equivalente al 4% del PIB en educación, la
educación pública atraviesa una seria crisis cualitativa.
El
indicador más elocuente del fracaso de las actuales y de las pasadas autoridades
del Ministerio de Educación es la baja calidad del gasto educativo. Esto se
refleja en el Estudio sobre la Situación
de la Primera Infancia, elaborado por la Oficina Nacional de Estadísticas
(ONE), que advierte que más de 600,000 niños y niñas están hoy privados del
derecho constitucional a la educación, debido a la falta de más de 20.000 aulas
para la educación inicial (de 1 a 5 años).
En los
últimos seis años, las inversiones en infraestructura escolar, tecnología,
alimentación estudiantil, cobertura, formación docente, así como la supervisión
y el control, no se han traducido en mejoras en los indicadores de eficiencia
interna de la educación pública dominicana. Los Anuarios de Estadísticas Educativas del Ministerio de Educación
muestran una reducción del porcentaje de estudiantes aprobados, que bajó de
97,2% en 2019 a 89,4% en 2025. En el mismo periodo, el porcentaje de reprobados
aumentó de 1,4% (2019) a 5,1% (2025), y el abandono escolar se incrementó de
1,4% a 5,5%.
Todo lo
anterior se refleja en los bajos resultados de aprendizaje observados en las
calificaciones de las pruebas nacionales de los últimos años: en las escuelas
públicas, el desempeño promedio de los estudiantes no supera los 60 puntos.
Ante esta evidencia, es prioritario concentrar el análisis en el factor con mayor incidencia en la
calidad educativa: la gestión central del Ministerio de Educación, por su
papel en el diseño y la implementación de las políticas que determinan lo que
ocurre diariamente en el aula y en el impacto que tiene en la eficiencia de
todos los actores de la comunidad educativa.
Mediante este artículo, el Colectivo Ciudadano por la Calidad Educativa responde a la publicación del periódico Diario Libre, del 15 de julio de 2026, de la autoría del exministro de Educación Ángel Hernández, titulada ¿Qué hacer luego de la Evaluación de Desempeño Docente? En su artículo, Ángel Hernández intenta desconocer todos los factores sistémicos que explican los bajos resultados de aprendizaje de los estudiantes de escuelas públicas y alega que la práctica pedagógica de los docentes es el factor que mayor influencia ejerce sobre los estudiantes, ignorando la naturaleza multifactorial del aprendizaje humano y pasando por alto los 13 factores ligados a la calidad educativa, establecidos en los Artículos 58 y 59 de la Ley General de Educación, los cuales ni su gestión, ni la gestión ministerial actual han sido capaces de garantizar.
Aunque
Ángel Hernández sostiene que la aún inconclusa Evaluación del Desempeño Docente
constituye un avance relevante, las evidencias indican que este proceso no ha
cumplido con los requisitos del sistema de carrera docente de la República
Dominicana. En consecuencia, no puede considerarse un diagnóstico auténtico y
verificable de las competencias ni de las necesidades reales de formación de
los docentes.
Las evidencias que sustentan que la Evaluación de Desempeño
Docente ha constituido un fracaso—en términos de autenticidad, objetividad
evaluativa y legalidad—son las siguientes:
1. Falta de validación
técnica real: se informó a los docentes sobre la validación de 102
instrumentos; no obstante, docentes de
distintos niveles, áreas y condiciones fueron evaluados ilegalmente con el
mismo instrumento, sin garantía de pertinencia técnica.
2. Opacidad del
soporte y del cálculo: se comunicó la validación
en ciberseguridad y la capacidad operativa de la plataforma de evaluación;
sin embargo, aún no se conoce el procedimiento para el cálculo de calificaciones.
3. Violación del marco
normativo: se incumplió el Artículo
30 de la Orden Departamental 18-2025, que exige que los evaluadores de
clases y planificaciones sean pares
académicos del mismo nivel y/o área curricular, afectando la imparcialidad y la validez del proceso.
4. Irregularidades en
contratación y acceso a la información: se violó la Ley de Compras y Contrataciones Públicas al contratar sin una licitación pública al Consorcio EPSI-Hound,
para el desarrollo de la plataforma y del sistema instrumental de la evaluación.
Además, el Ministerio de Educación continúa
violando la Ley de Libre Acceso a
la Información Pública al negarse arbitrariamente a hacer entrega de copias del
contrato correspondiente.
5. Incumplimiento de
compromisos de pago: se prometieron 12 meses de pagos retroactivos a los
docentes, cuyos montos no han sido regularizados a la fecha.
6. Información pública
falsa: se ha afirmado públicamente que la evaluación había sido concluida,
pese a que todavía faltan más de 7 mil
docentes por evaluar.
7. Impedimento de la
vía legal de impugnación: las autoridades no han cumplido con la
constitución del Tribunal de la Carrera
Docente para atender impugnaciones, en violación del Artículo 51 del Reglamento
del Estatuto del Docente.
En conclusión, los
vicios descritos revelan la existencia de una evaluación de desempeño fraudulenta
y no verificable, que impide derivar un diagnóstico auténtico de
necesidades formativas y, por tanto, impide la capacitación pertinente que
requiere el profesorado de las escuelas públicas dominicana.


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